Desde la década del 60, posteriorlas protestas de mayo del 68, en casi todo el mundo, se instauró un mecanismode protesta desde las universidades, en este caso estaba inspirado en elmalestar que provocaban los dos sistemas político-económicos hegemónicos (Capitalismo vs. Comunismo). Si bien en cada uno de los escenarios en los que se presentaronlas distintas protestas estudiantiles estaban motivadas por circunstancias quepodrían definirse como diferentes, se enmarcaron en el rechazo a las realidadesimpuestas por las dos grandes superpotencias (USA – URSS).
En este sentido, al interior delas universidades se creó una dinámica de manifiesto rechazo, la cual se traducía en diferentes formas de lucha, algunas dentro del margen académico,otras muy cercanas a las luchas armadas a las que invitaban los movimientos deizquierda. Se podría decir ver como un sancocho ideológico que hervía en medio de un gran número de jóvenes inconformes con su presente y con el futuro que veían venir.
Colombia no estuvo ajeno a esta situación mundial, aunque los movimientos estudiantiles colombianos no alcanzan a ser comparables en su profundidad y en la transformación que consiguieron de las dinámicas sociales de las que se manifestaban, si acogieron el mismo sentido de rebeldía e irreverencia frente a lo que el país les servía en bandeja: un estado corrupto, una política polarizada, el nacimiento de movimientos alzados en armas que propugnaban una revolución política y social,etc.
De esta manera nacieron los movimientos estudiantiles, que hoy en día nos representan y se toman nuestra palabra, para reivindicar aquello, que según ellos, nos atropella o nos coarta un futuro mejor. Igualmente, así nacieron los grupos que ocultos en una capucha pretenden desestabilizar el orden cotidiano y manifestarse por medio demecanismos algo más agresivos.
En general se han conocido como“capuchos”, “estudiantes” (en la actualidad no todos lo son) que bajo cualquier indumentaria que logre ocultar su rostro llegan a las universidades cargados de explosivos (las famosas papas bombas), piedras, palos, bombas molotov y cuanto artefacto encuentren para causar disturbios. Esto con la “extensiva” intensión de manifestar de una manera violenta las inconformidades de las comunidades universitarias.
Si bien en los 60`s, cuando nacieron este tipo de formas de lucha, se vio como produjeron una movilización ciudadana, en París, Praga, Berkeley y otras ciudades, sumando el apoyo de distintos sectores, es evidente como actualmente estos movimientos estudiantes,y sobre todos los colombianos no logran ni siquiera a acercarse a las pretensiones de sus pioneros.
Casi semanalmente, nos vemos inmersos en una protesta de unos cuantos que salen a las porterías más concurridas de las universidades o a las manifestaciones pacíficas que se piensan al interior de las universidades. Armados de consignas sin sentido y reivindicaciones que poco incluyen a la mayoría de estudiantes pretenden iniciar un cambio de esas realidades que tanto nos preocupa a los estudiantes. Con esto no sólo consiguen desacreditar al resto de la comunidad universitaria,sino que ponen en tela de juicio esa capacidad que tenemos los estudiantes de pensar de manera crítica lo que ocurre en el país.
Actualmente estamos en medio de una coyuntura que afecta en gran medida el futuro de las universidades públicas. La reforma de la ley 30 de la educación pone en vilo el carácter público de la educación, y a pesar de que se ha realizado una labor crítica de esta reforma en el seno de las universidades (de forma más seria en unas que en otras) nos encontramos que los “capuchos” entorpecen las manifestaciones que muy seriamente se piensan algunos grupos universitarios.
Creo que es hora de que nos manifestemos (los jóvenes universitarios) en contra de estas anticuadas formasde luchas, es el momento en que nos paremos frente a ellos y le digamos de una vez por todas que no nos representan, y que esa protesta recurrente que solo conlleva a disturbios y al pánico social, en definitiva no contribuye en absolutamente nada a cambiar aquellas dinámicas que nos afectan. Pensemos, critiquemos, manifestémonos, reivindiquemos aquellos que nos aqueja, pero hagámoslo desde un marco que incluya a la comunidad universitaria y que además sea capaz de incluir al resto de la sociedad. Poco consigue una forma de lucha aislada, casi enmarcada en el solipsismo, que anula al resto social.
Bacano, ojalá pudieras publicarlo en otro medio.
ResponderEliminar¿Podés arreglarle los espacios que se comió al copiar el texto?
Ya arreglé la mayoría, creo. Me queda de lección no copiar y pegar... toca escribir de una acá :s
ResponderEliminarLo leí por segunda vez, todavía quedan un par de espacios por meter. Creo que hay párrafos que repiten su idea principal, pero por demás, tu mensaje es claro.
ResponderEliminarMarito, me parece que si vas a hacer una revisión histórica de el nacimiento de los capuchos deberías usar un lenguaje menos academico. De acuerdo con que aún tenés espacios por corregir, pero eso no importa, sabemos que es un error de la plataforma y no tuyo, igual, por el mismo tipo composición que hiciste, creo que el último párrafo sobra, pues terminás con un llamado muy emotivo en un texto que por demás no tiene esa emoción en ninguna otra parte
ResponderEliminarMe gusta mucho tu texto...pero estoy de acuerdo con el gordo respecto al último párrafo pues se aleja del ritmo que le habías dado anteriormente. Recoge muchas de las cosas que hemos hablado sobre el tema :)
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