Prim, prim, prim. Es el pitido que hace el bb cuando quiere
que su dueño lo atienda. Es el sonido que en los viajes del MIO ha reemplazado
al de la película “Psicosis”. Todos los portadores de un bb se angustian y una
mueca de desespero se comienza a dibujar en sus rostros. El deseo por responder
el mensaje que acaba de llegar es más fuerte que la inmediata realidad: un bus
atestado de gente en el que si logras medio mover un músculo fue por pura
suerte.
Prim, Prim, Prim. Se repite y repite el sonidito, el
hacinamiento en el bus no cesa y la angustia incrementa, el aparato,
desesperadamente llama la atención de su dueño, pero este no puede responderlo.
No alcanza a llevar su mano a su bolsillo o bolso para sacarlo y manipularlo.
Prim, Prim, Prim. Al fin logra sacarlo de donde fuese que lo
llevaba, torpemente y a pisotones escribe cualquier mensaje para cumplir con su
deber social. El rostro se distensiona, los músculos vuelven a la normalidad y la
mueca de angustia desaparece, siendo suplantada por una de placer casi sexual.
Prim, Prim, Prim, la secuencia se repite…
Esta es una típica escena que se ve da a cualquier hora en
los buses del MIO, lo que me lleva a pensar en una cosa: ¡La gente sí que vive
muy sola! Se vuelve enfermizo que a pesar de lo rodeado que va uno en un
aparato de estos no sea suficiente para satisfacer la necesidad de las personas
de sentirse acompañadas.
Recuerdo cuando aún no habían ni bbs, ni smartfones, ni nada
de eso en los viajes del bus, había tiempo para todo, se podía pensar en muchas
cosas, se podía charlar con él o la de al lado, se podía imaginar distintos
escenarios con él o la de enfrente, ni que hablar de esa miradita cómplice con
la cual se podía creer que había química, incluso podías creer que la chica con
la que ibas compartiendo el puesto te iba a recibir un barrilete y a cambio te
iba a dar su teléfono o hasta su “flor”…
El bb y estas nuevas tecnologías le han entregado una
excelente herramienta de comunicación a la gente, sin embargo, la dependencia
que crean con estos aparatos puede llevar al asco a aquellos que aún no lo
manejamos.
Los tiempos en que la intimidad, el ensimismamiento o
simplemente ese momento que teníamos para nosotros mismos, fue reemplazado por
estas nuevas formas de comunicación que nos mantienen en constante contacto con
el mundo y que incluso nos logran alienar de nosotros mismos. El yo con yo ya
ha pasado de moda, ya no sirven ese par
de segundos que tenemos en algunas ocasiones del día para pensar qué hemos hechos,
qué queremos hacer, o en fin cualquier bobada que se nos venga a la cabeza,
porque las personas le temen, literalmente, a esta situación.
Se han olvidado cómo abordar a quiénes van en el bus, las palabras faltan, las miradas ya
intimidan, el único resguardo es mirar con el rabillo del ojo todo el tiempo la
pantalla, si es que se puede, o anhelar que pite el aparato para tener algo que
hacer y poder evitar a los demás.
La gente ya no se concibe estando desconectados por un
segundo del facebook, del twitter, de su pin de BB, o cualquiera de esas
chimbadas de redes sociales.
Esto ocurre porque la gente ha olvidado el cómo se
reflexiona, el cómo puede convivir con su propio “yo” sin estar esperando la
atención o aprobación del otro desde cualquiera de estos medios virtuales. Incluso
han olvidado cómo vivir con el sujeto real que está al lado.
No sé pero eso de "flor" como que casi podría calificarse de mal gusto :(. Está chevere, pero ¿en serio te crees lo que estás diciendo? Pareciera que no estuvieras muy convencido y estuvieras defendiendo una posición radical por sólo hacerlo. Por otra parte algunas cosas en la escritura, ¿"bb" o "BB"? Vainitas así.
ResponderEliminarme disculparan esas abreviaturas pero el tiempo que mantengo en un pc es muy corto comparado con el que uds están, por eso se me alcanzan a pasar algunos errores...
ResponderEliminarLo de flor es haciendo remembranza a la anécdota de Jose con el Barrillete de 100 y su intento de levante en un bus... de todos creí que serías el único en recordarlo X(