En 7 minutos pueden pasar muchas cosas.
7 minutos fue lo que yo tardé en dar mi primer beso. Eran las 3:53 de la tarde, la campana del colegio estaba a punto de chillar y alertarnos de que ya podíamos irnos a descansar a nuestras casas. Sofi y yo nos habíamos fugado de la clase de sistemas y estábamos en el parque de atrás, donde casi nadie pasaba a esa hora. Mientras yo acariciaba sus delicadas manos, ella me miraba con ojos vidriosos, queriéndome decir, tan solo, con esa mirada que era el momento adecuado. Estaba lista para dar su primer beso, al igual que yo. Tardé siete minutos exactos en tomar valor y cumplir con mi deber, ese deber que tenemos todos cuando vamos a dar nuestro primer beso. Superar los miedos y las expectativas. Salivé mis labios y sin más, cuando justo sonaba la campana, me disparé hacia su boca. Era jugosa y sabía fresa, creo que era por el brillo que usaba. Fue una experiencia inolvidable.
7 minutos fue lo que duró mi primera intervención quirúrgica como médico graduado. Cuando me fijé en el reloj de la blanca pared eran las 2: 39 de la madrugada. Tenía que rajar el estómago bajo de la señora Samorano. Su páncreas estaba a punto de estallar y el médico en jefe, mi superior, me dijo que tan solo contaba con un par de minutos para realizar la operación. Era la primera vez que tenía a mi cargo realizar una intervención, totalmente solo a un paciente. Nunca imaginé que podría sentir tanto miedo, tomar con mis manos el bisturí, llevarlo hacia el abdomen de la señora Samorano y comenzar a rajarlo para abrirme espacio entre sus vísceras y raptar unos de sus órganos, no resultó como lo esperaba. La sangre manaba y manaba. Las miradas de los enfermeros y la anestesista me intimidaban, me hacían sentir como un inexperto, como si nunca en mi vida hubiese realizado esta intervención. Después de escarbar un poco, sostener los tejidos con las pinzas de Babcock y dejarme guiar por el instrumental laparoscópico, y claro sudar frío, pude dar con el órgano malsano, realizar un par de cortes y extraerlo de su cavidad, cuando ya estaba terminando de hacer las suturas habían pasado 7 minutos, eran las 2:46 de la madrugada, había realizado mi primer intervención como médico titular y había salvado una vida. Todo en 7 minutos.
7 minutos tardó Johanna en darme la noticia más emocionante de mi vida. Me dejó un mensaje de voz en el celular citándome a las 7:00 de la noche en nuestra casa. Me preparó un exquisita cena. Sus ojos narraban un noticia que sus boca aún no era capaz de expresar. En un primer instante me sentí confundido. No entendía muy bien sus señales. Su emoción y dicha resultaban ininteligibles para mi. Cuando por fin se resolvió a contarme, usó nada más que un gesto. Llevó su mano a su vientre y comenzó a sobarlo como lo hacen las mujeres embarazadas cuando su estómago se ha pronunciado a raíz de su estado. Nunca pensé que esa noticia podría llenarme de tanta felicidad. El reloj marcaba las 7:07 cuando por fin comprendía su intrincado mensaje. A esa hora supe que había engendrado una vida. 7 minutos después de haber llegado a casa, como casi todos los días, iba a ser padre.
Una tarde a las 5:11 comenzaron mis últimos 7 minutos. 7 minutos que tardó mi corazón en dejar de latir, después de que la afilada hoja del cuchillo de un ladronzuelo abandonara mi cuerpo. 7 minutos tardó mi organismo en llorar a rojizos cántaros el resto de vida que me quedaba por la herida que tenía en mi pecho. 7 minutos que tardó mi cerebro en llevarme de un recuerdo a otro.
Son los 5:18 y estos fueron mis últimos 7 minutos.
Bien, Mario, bacano que estés entrando en la ficción. El cuento está chévere y a la redacción le estás cogiendo el tiro. Creo que es el mejor que has escrito hasta ahora.
ResponderEliminarMarito, la historia tiene mucho potencial y la estructura es sólida, pero a pesar de lo emocionalmente cargados que son los momentos que narrás, te enfocás en detalles que no transmiten esa emoción, me parece que para lo que querías contar, podrías ser más metafórico, darte más libertades narrativas, explorar las emociones más a fondo.
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