Verdaderamente todo empezó un día en que me encontré con tres libros los cuales, hasta ese momento, no tenía muy claro su valor.
Resulta que estaba en boga de todo el mundo el estreno del señor de los anillos, y en la biblioteca familiar habían tres libros de portada negra a los que yo nunca les había prestado atención, sin embargo me di cuenta que sus nombres coincidían con el nombre de la película que estrenaban. En medio de todo se me ocurrió llevarlos al colegio, donde uno de mis mejores amigos me señaló el valor que tenían (un valor en contexto literal).
Creo que fue en ese momento entre hobbits, elfos, orcos y la lucha maniquea entre Gandalf y Saurón que le tomé pasión a la lectura. Hasta entonces no había tenido más que circunavegaciones obligadas por los estándares de lectura escolar. Y para ser sincero no era que lo disfrutara de a mucho, abrir un libro y tener que rodearme de palabras y frases que se perdían en su sentido me logró distanciar por varios años del verdadero placer de leer.
Recuerdo que tuve entre mis manos "Las dos Torres" lo devoré en cuestión de 1 día y medio, proeza que hasta ese momento no había realizado nunca. Los infortunios que tuvo que superar la comunidad del anillo y la triunfal reaparición de Gandalf como el nuevo mago blanco, hicieron que me desbordara de placer y regocijo. Ahí me percaté que eso de tomar un libro, abrirlo y perderse en medio de su narración podía superar muchos otros hobbies que había saboreado antes.
Más adelante llegaron otros títulos, algunos influenciados por la gente que me rodeaba, otros que escogía por gusto. Entre tanto cuando cursaba el grado 11 me recomendaron leerme "El péndulo de Focault" de Umberto Eco. El reto intelectual que significó ese libro fue inmenso, a tal tamaño que hubo pasajes que realmente no entendí, pero era gratificante cuando cuando lograba hilvanar algunas cosas y conseguía escupir una que otra palabra para dar cuenta del texto.
En el ir y venir de libros llegó a mis manos la trilogía del "Éxodo de los gnomos" de Terry Pratchet, la cual pudo cautivarme de tal manera, que aún recuerdo con mucha nostalgia las peripecias que tuvieron que pasar sus pequeños protagonistas para poder restablecer su hogar.
Así fueron llegando muchos otros títulos, los cuentos de Isaac Asimov, su trilogía "Fundación", autores como Phillip Dick, que con el "Hombre en el Castillo" me permitió imaginar un mundo en el que la Alemania Nazi venció en la Segunda Guerra Mundial, entre otros.
Así fueron llegando muchos otros títulos, los cuentos de Isaac Asimov, su trilogía "Fundación", autores como Phillip Dick, que con el "Hombre en el Castillo" me permitió imaginar un mundo en el que la Alemania Nazi venció en la Segunda Guerra Mundial, entre otros.
En este punto de mi vida la literatura fantástica y la de ciencia ficción habían conseguido hacer mella, mi mundo giraba entorno a esas obras que lograban llevar mi imaginación a lugares desconocidos y que gracias a sus escritores podía darles vida.
Todo esto, con honestidad, tuvo su estrecha relación con otro mundo paralelo a la lectura, el cual me encausaba directamente hacia el placer de leer. Aquí encontraron cabida los juegos de rol, los que dieron posibilidad a que esas anécdotas nacidas de la ficción se pudieran traducir en mundos más cercanos y construidos a partir de todo lo que había conocido en libros.
Lo uno me llevaba a lo otro y así ambas pasiones se casaron en un relación parasitaria, la cual exigía una de la otra para poder satisfacer mis necesidades.
Fue en medio de estos momentos que apareció una nueva perspectiva del mundo, un mundo que podía ser mio a partir de lo que leía e imaginaba, un mundo en el que los más retorcido seres cobraban vida y pensamiento, un mundo único, un mundo que se lo debo enteramente a la lectura.
Todo esto, con honestidad, tuvo su estrecha relación con otro mundo paralelo a la lectura, el cual me encausaba directamente hacia el placer de leer. Aquí encontraron cabida los juegos de rol, los que dieron posibilidad a que esas anécdotas nacidas de la ficción se pudieran traducir en mundos más cercanos y construidos a partir de todo lo que había conocido en libros.
Lo uno me llevaba a lo otro y así ambas pasiones se casaron en un relación parasitaria, la cual exigía una de la otra para poder satisfacer mis necesidades.
Fue en medio de estos momentos que apareció una nueva perspectiva del mundo, un mundo que podía ser mio a partir de lo que leía e imaginaba, un mundo en el que los más retorcido seres cobraban vida y pensamiento, un mundo único, un mundo que se lo debo enteramente a la lectura.
Pero antes de todo eso yo recuerdo que eras un gran fan de García Márquez. ¿No te habías leído como 6 veces Cien Años de Soledad?
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