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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Un día distinto. Parte I

Esa mañana se levantó deseando que todo fuera distinto. Y por eso decidió no hacerlo por el lado derecho de la cama como todos los días hacía, sino dar su primer paso desde el lado izquierdo. Con este sutil detalle inició un día radicalmente opuesto a todos los demás. No se hizo el café obscuro que siempre acostumbraba tomar al levantarse de la cama, en vez, se tomó un vaso de limonada extremadamente ácida. Pensó que eso le satisfacería, estaba cumpliendo con el pensamiento con el que se había despertado ese día. Aún así extrañó mucho el sabor tostado del café matutino. Sin embargo sabía que no podía caer en lo cotidiano, que tenía que romper las estructuras que durante varios años se había autoimpuesto y a otras tantas a las que había cedido por la presión de otros.

Como hoy va a ser un día totalmente distinto, definitivamente no iré al trabajo - pensó. Y así fue. En un día común y corriente habría tenido que tomar un ducha de pocos minutos, acicalar el bigote, afeitar la sombra de la barba, cepillarse los dientes, aplicar el enjuague bucal, tomar el uniforme del día y salir corriendo, pues como siempre ya le habría cogido la tarde para ir a trabajar. Pero este día no. En este día no hizo nada de eso. De hecho disfrutó mucho el conservar la barba y mantener desordenado su bigote. Saboreó el mal aliento producto de una noche de sueño. Y finalmente decidió mantenerse vestido con la pijama.

Creyó que quedándose en la cama rompería con esas rígidas costumbres que llevaba, sin embargo se había caracterizado por  una personalidad hiperquinética durante toda su vida, por lo que al cabo de un rato en cama manteniendo una posición horizontal en la misma se sintió perturbado. Ni siquiera la voluntad de ese día pudieron aplacar sus instintos más primarios. Por lo tanto necesitó proponerse una nueva actividad, algo distinto, que no formara parte de su rutina.

Se dedicó a realizar una ritual del que desde hace varios años no participaba. Se armó de escoba, recogedor, trapero y un plumero y se dispuso a realizar el aseo de la casa. Antes de ese día le había encargado esa tarea a alguien más a cambio de unos centavos. Sin embargo ese día decidió que para romper su rutina, practicar una actividad como esta, de la que no participaba desde que era niño, lo pondría en camino de cumplir con su cometido inicial.

Hasta ese momento no se imaginaba, ni recordaba lo extenuante que podría ser esa faena, aún así gozó y disfrutó cada una de sus partes, desde sacudir el polvo aposentado por años en cada uno de los rincones de la casa, pasando por barrer hasta los rincones más obstruidos, hasta trapear y enjuagar una y otra vez el trapero, para finalmente obtener lo que esperaba, un casa como la que se suele ver en las películas de cine o en la televisión: sin un sólo rincón asolado por el polvo, el mugre o la suciedad. Al final se sintió orgulloso de si mismo, había conseguido salir de la rutina y dedicarse a algo totalmente distinto. Sin embargo el gusto a victoria cesó tan rápido como el aroma a café recién hecho. Después de un par de minutos se sintió frustrado y deprimido al verse prácticamente en lo mismo. Si bien se había dedicado a una actividad que no practicaba hace mucho, no lo sacaba enteramente de su rutina, al fin y al cabo semana tras semana se tenía que preocupar por lo mismo, coordinar quién, cómo y dónde hacer aseo, lo único que había cambiado en esta ocasión era el quién.

Decidió sentarse en el sillón, tomarse un minuto y pensar. ¿Qué podría hacer que me sacara de esta amarga rutina?, era la única idea que le atravesaba la mente.

2 comentarios:

  1. Marito, debiste echarle siquiera un poquito de picante, la historia está bien escrita, aunque me parece que a veces metes frases que rompen el ritmo de la lectura, te doy solo un ejemplo:

    "...Creyó que quedándose en la cama rompería con esas rígidas costumbres que llevaba, sin embargo se había caracterizado por una personalidad hiperquinética durante toda su vida, por lo que al cabo de un rato en cama ---manteniendo una posición horizontal---(esta es la que me parece que sobra) en la misma se sintió perturbado. Así hay varias que podemos discutirlas después si querés.

    por otro lado me parece que no das nada de que apegarse, literalmente no pasa nada, el personaje central no muestra personalidad, no nos dejas tomarle cariño y para rematar, no das pistas respecto a lo que sigue, puede ser cualquier cosa, esto puede ser el comienzo de "un día de furia" o puede que el man salga y se suicide, hay es donde te digo que debiste dar siquiera una pista de qué se viene, porque así como está, no nos dejás esperando más.

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  2. 3 correcciones: "Sí mismo" lleva tilde y a "realizar una ritual" le sobra una "a". También te falta mayúscula después de ":".

    Tenías una idea en la cabeza, comenzaste a escribir, llegaste a las 600 palabras y paraste para continuarlo en otra publicación.

    Creo que le podés meter un poco más de estrategia, me refiero a que si vas a dividir el relato en varias partes, lo hagás en un punto donde el lector quede con ganas de más. Para esto podés cortar oraciones o párrafos enteros que considerés que no son imprescindibles.

    Lo digo porque considero que hay cositas que te sobran, una palabra por aquí y por allá.

    También te recomiendo que no perdás el impulso, si ya arrancaste con la parte uno, dale derecho con la parte dos y la publicás antes del miércoles.

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