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miércoles, 6 de agosto de 2014

Entre sueños

Meg vio como Mark, en una furia llena de locura y salvajismo, destrozaba dos perros que habían llegado hasta donde se encontraban. Las garras de Mark despedazaban cada una de las extremidades de los animales, mientras que sus colmillos se hundían en distintas partes de sus troncos.

Una sensación de excitación recorrió todo su cuerpo, el ver a Mark haciendo gala de todo su poder la llevaba entre cada una de las imágenes que tenía de cuando la hacía suya. Un incontenible deseo de sumarse al festín se apoderó de ella. Mientras se levantaba su cuerpo fue adoptando una forma que la hacía sentirse segura de sí misma. A los pocos segundos ya se encontraba junto a Mark en un delirio de sangre y vísceras que volaban por todos lados.

Mientras ambos terminaban de masticar lo que quedaba de los perros, dos presencias más se sumaron al lugar en el que se encontraban. El olfato de Meg rápidamente los identificó. Se trataba de Beck y Roy. 

- Nos han encontrado - Pensó Meg en un ligero momento de lucidez.

Sin contemplaciones se abalanzó en dirección del olor, encontrándose con quienes eran sus mejores amigos en la manada. Lo primero que vio fue sus indefensas formas humanas, esto causó que Meg trastabillara. Sin embargo, el momento de vacilación fue fugaz. Antes de que alguno de los dos pudiera decir o hacer algo, mandó certeros zarpazos hacia sus gargantas, convirtiéndolas en delgados hilos de carne. La sangre manaba como si fuera una fuente. El éxtasis provocado por la escena la impulsó a dirigir un sonoro aullido dedicado a la luna y luego se dispuso a bañarse en la sangre proveniente de los cuerpos sin vida. 

- ¡Meg! Detente, para. No sigas con eso - Gritó Mark.

Al darse la vuelta Meg se encontró de cara con su amado. No obstante, la exacerbación le impidió reconocerlo al instante. Con una velocidad impresionante alistó una de sus garras para proyectarla en contra del ser que se encontraba en frente. Un segundo más tarde, veía sobre sí misma un cuerpo atravesado por una de sus extremidades del cual llovía sangre a cántaros. La mujer - lobo no pudo sentirse más feliz. 

Al cabo de un rato, Meg volvió a abrir sus ojos. Su cabeza daba tumbos, como si se encontrara drogada. Al comenzar a revisarse detalló que estaba completamente cubierta de sangre seca, sus prendas estaban desgarradas y hechas jirones; unas cadenas estaban atadas a sus piernas. Poco después fue consciente que ya no se encontraba en el bosque. Ahora estaba en una habitación que le resultaba poco familiar. Aún con su mente perdida en esa sensación extraña buscó a Mark. Al no verlo comenzó a gritar su nombre. Luego volvió a perder la consciencia.

Entre sueños volvió a sentir la sed de sangre y la satisfacción de beberla. Una y otra vez volvía sobre el recuerdo de sí misma destrozando perros y seres humanos y llevándolos hacia sus fauces, degustando el sabor único de la sangre caliente, recién extraída de las venas. Luego de toda esa confusión de pensamientos todo se puso negro. No alcanzaba a ver nada. En medio de toda esa obscuridad un haz de luz se proyectó, y justo en el centro apareció un Hombre - lobo despedazando un cuerpo. Meg, completamente atolondrada por lo que veía se acercó para ver bien qué pasaba. Cuando al fin estuvo a distancia, vio con horror lo que la escena le mostraba. Era ella, descuartizando a Mark y comiéndoselo pedazo a pedazo.

Todo esto la devolvió a la realidad en medio de llantos y un ensordecedor grito.

- ¡Maaaark! - 


2 comentarios:

  1. Me gustaría más si dejaras entrever cosas desde el comienzo, como el motivo de la persecución o lo que está en juego si los atrapan.

    Usás mucho los nombres, podrías cambiar la forma de referirte a alguien cuando lo acabás de nombrar.

    Me parecería interesante que cuando terminés la trilogía, reorganizaras (o reescribieras) un par de párrafos para ir revelando desde la primer parte lo que te dije (motivaciones y consecuencias)

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    1. En la primera parte menciono pq están huyendo y en la segunda parte se aclara de quien y quienes, a pesar de que ya en la primera parte se deja entreveer.

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