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miércoles, 18 de enero de 2012

Los Indignados

La palabra está de moda: si me suben la matrícula me indigno, si suben el pasaje me indigno, si a un político ladrón lo condenan a 3 meses de casa por cárcel me indigno, si una película mala de drogas y bala se llama La Colombiana me indigno, si sube la gasolina me indigno, si a un paraco lo condenan a 2 años en la guandoca me indigno, si los niños se mueren de hambre en Chocó me indigno, si cancelan el concierto de David Guetta me indigno, si el gobierno le regala dinero a los banqueros adivinen…¡me indigno!

Con las redes sociales y la interconexión total al pulsar de un botón, un nuevo tipo de ciudadano se ha creado: El Indignado.

El Indignado en un personaje peculiar: sí bien claramente tiene algún tipo de conciencia social y es capaz de vencer la apatía, haciendo cosas como cambiar su foto de perfil, hacer un comentario en su muro de Facebook, ponerle un lasito a su foto en Twitter, republicar una cadena de BlackBerry o, en casos extremos, levantarse para caminar en una marcha (siempre y cuando sea en horario laboral o consiga parche para ir el sábado), la verdad es que nunca se sabe qué causa indignará al Indignado. Su visión del mundo la guían MTV, Martín de Francisco, Pirry, la sección de farándula de RCN, Julio Sánchez Cristo y los Trending Topics de Twitter.

Es por eso que la indignación se mueve como las modas, hoy me indignan los toreros, mañana me indigna la ley que prohíbe el aborto, pasado mañana me indignará lo malo que es el nuevo álbum de Goldfrapp, pero nunca me indignarán las 3 cosas al mismo tiempo y nunca me indignará de nuevo algo que ya me indignó. Los Indignados colombianos son gente llena de opiniones de 3 renglones aprendidas en los muros de los amigos y en las notas de 2 minutos de los noticieros, es por eso que solo pueden sostener una conversación como se sostiene una pancarta: moviendo la misma frase para los lados tratando de que diga algo distinto a lo que está escrito sin cambiar el mensaje realmente pues en la era digital no hay tiempo para formarse una opinión informada, para leer con cuidado entre líneas y descubrir la manipulación a la que nos someten los grupos mediáticos para hacernos defender sus intereses y mucho menos hay tiempo para que pensemos por un momento fuera de la caja en la que nos han metido y entendamos lo verdaderamente importante.

No ayuda para nada que los medios masivos de medio pelo en los que basamos nuestra visión del mundo hayan convertido la protesta es una manifestación de cultura pop, tan efímera y sesgada como el Concurso Nacional de la Belleza. Así, el indignado Puede gritar iracundo porque la corporación Festival de Teatro se gastó 4 millones con un chamán para que no lloviera el día de la clausura del mundial pero no le importa que se hayan perdido 1800 millones de pesos en esa misma clausura, se arranca el pelo llorando por la matanza de los tiburones de Malpelo por pescadores ilegales, pero cuando la noticia cambia y hablan del niño mongólico que mató en un falso positivo el Ejercito Nacional, pone MTV.

Pero peor aun, Los Indignados creen que con su indignación solucionan algo, creen que después de joder un día completo o una semana completa con un asunto tan serio como la devastación que la pesca furtiva causa en Malpelo, ya no deben preocuparse por los miles de pescadores costarricenses que todos los días invaden el parque natural y acaban con todo lo que se mueva, como una plaga de insectos o de ñoños en un buffet, todo porque ellos ya hicieron su parte, los indignados tienen memoria de pez dorado y conciencia social de estrella de reality.

Al final después de toda esta carreta, resulta que Los Indignados somos todos y no es ninguno, porque entre la publicada de nuevos álbumes con fotos de las marchas en Facebook, la taggeada de todos los amigos, responderle los comentarios a todos los indignados que no pudieron asistir porque estaban haciendo algo más importante, comentar apasionadamente en las fotos de los que sí fueron, la actualizada del estatus de Twitter, la subida de foticos con filtros hipster a Flkr y todo lo demás que hay que hacer para que todo el mundo se dé cuenta de lo indignados que estamos, no hay tiempo para fiscalizar el gasto de los recursos públicos, denunciar de verdad a los que sabemos que roban descaradamente, hacer presión para que la Fuerza Naval proteja Malpelo; ni donar comida, sangre, dinero o ropa a las ONG que le salvan la vida a los famélicos chocoanos.

2 comentarios:

  1. Me gustó. Pero tengo una reserva conceptual. Creo que confundes lo que se entiende como los "Indignados" y el asunto del "ciber-activismo". Digo que creo porque no estoy seguro. Pero entiendo que los "indignados" son los que están saliendo a las calles a ocupar plazas en muchas ciudades del mundo. No creo que esos se identifiquen con los que describes, porque de hecho sí están haciendo algo que es hacer algo de presión desde la sociedad civil.
    Los que describes son los que hacen "ciber-activismo", que calman un poco su conciencia con estados de facebook y pequeñas indignaciones momentaneas y fugaces.
    De cualquier manera está chevere lo de resaltar que esas manifestaciones de "protesta" son asimiladas por la cultura pop trivializandose totalmente.

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  2. Me gustan este tipo de artículos, Manuel, como ya te he dicho me parecen tu estilo.
    Estoy de acuerdo con David en que estás confundiendo a "Los indignados" Movimiento real con la gente que postea cosas en Facebook y Twitter. Tal vez ese es tu objetivo, el criticar a la gente que se cree parte de ese movimiento por hacer poco.
    Tenés un par de errores, como mayúscula después de dos puntos y una que otra coma.

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