Snow se levantó de la cama y empezó a recoger su ropa que estaba esparcida por toda la habitación. Aun sin verlo podía oír a Frank aspirar y expulsar el humo de su cigarrillo lentamente, también podía escucharlo moverse entre las sábanas gracias a que la cama vintage no paraba de quejarse. Ella sabía que no habían terminado y que él en cualquier momento querría empezar de nuevo, por eso a pesar de haberlos encontrado, aun tenía sus pantis en la mano mientras buscaba la falda que no aparecía por ningún lado.
Mudo tenía poco tiempo, el encuentro debía estar por terminar y la ventana para alcanzar al objetivo estaba por cerrarse, la maleta pesaba mucho más de lo que podía cargar sin perder velocidad y aun le faltaban 5 pisos para llegar al punto donde su estado cambiaba a activo, era indispensable cubrir esos 50 escalones en menos de 7 minutos o su acceso sería imposible y todo recaería en Tímido, quien solía fallar bajo presión.
Cuando Gruñón sintió el martillo de su arma accionarse y no escuchó la explosión o el fogonazo de una bala al salir por el cañón, supo que su suerte se había terminado. Se agachó para cubrirse con lo que quedaba de la camioneta en la que debía recoger a Snow dentro de 10 minutos mientras las balas volaban por todas partes, rompiendo por igual asfalto, concreto, polímeros de construcción y otros vehículos, lo que llenaba el parqueadero subterráneo de humo y polvo. Gruñón escucho unos pasos pesados sobre las explosiones y supo que aun sin suerte, tenía una oportunidad.
El horizonte era infinito, Dormilón flotaba arrastrado por las corrientes de su mente en un espacio que no era espacio, un vacío que estaba lleno de todas las cosas y donde el tiempo era solo una ilusión. Flotaba sin rumbo, pero sabiendo exactamente a dónde se dirigía, esta realidad se deformaba y rehacía a cada instante para acomodarse a lo que él era capaz de entender, por eso a veces iba por el cañón de un río caudaloso y al instante siguiente navegaba a velocidades casi lumínicas por una autopista infinita. El pensamiento se detuvo, se enfocó, creó paradigmas para encerrar lo que dormilón percibía con sentidos que aún no tenían nombre y le mostró un bosque oscuro de árboles gigantescos que se movían con vida propia, Dormilón supo que ese era el camino y convirtiéndose en un gato montés avanzó rápidamente hacía allá.
Algo había salido mal. Snow empezó a preparar un plan de emergencia, aquel florero era muy endeble para romper la cabeza de Frank, el cuchillo no sería suficiente contra los guardaespaldas que esperaban afuera y los observadores se asegurarían que tan siquiera una mirada desenfocada le tostara el cerebro. Frank la llamó, su tono dejaba notar que él sabía tan bien como ella que sería su juguete por un par de horas más, Snow se dio la vuela y soltó sus tacones mientras apretaba su panti en el puño.
El indicador marcaba -24 segundos cuando Mudo atravesó la ventana de Plexiglass grado 5 con un estruendo de fuego automático y el peso de su cuerpo, los guardaespaldas, bien entrenados, dispararon antes de que él tocara el piso, haciendo pensar a Mudo que, como los pedazos de carne que veía desprenderse de su cuerpo lentamente, el plan volaba por los aires. En ese momento el elevador llegaba al piso 543 de la Torre Empire y Tímido aparecía volviendo el pasillo en un infierno de fuego con su Gatling AP245 de uso exclusivo de las fuerzas especiales. El primer guardaespaldas recibió de lleno la descarga convirtiéndose en polvo rosado al paso de la ráfaga de esporas carnívoras mientras el segundo se ponía a cubierto gracias a sus reflejos que en este momento le permitían reaccionar casi al doble de la velocidad que cualquier ser vivo podría alcanzar.
Snow estaba sentada sobre Jack quien la sujetaba con más fuerza tras cada embate, la explosión lo hizo abrir los ojos justo en el momento que ella sujetaba el cuchillo cerca de su garganta, Jack era un hombre recio y bien entrenado, que había sobrevivido a situaciones más difíciles que esta, así que podría haber desarmado a Snow y hasta haberla matado con su propio cuchillo fácilmente si del amuleto que llevaba al cuello y que según su costosísimo asesor mágico, debía protegerlo de todo lo que sucedía en el otro plano, no acabara de surgir una llama blancuzca que le estaba cocinando las entrañas.
Snow hundió el cuchillo lentamente haciéndolo doler más de lo necesario, sabía que el dolor del hechizo proyectado a través del amuleto era peor, pero era así como ella se despedía de todas las personas a quienes amaba, después de todo Frank había sido su esposo por los últimos 2 años.
El nuevo auto hizo sonreír a Gruñón, la suerte y la mala puntería de la banda del parqueadero lo habían salvado de casi todas las balas, y la sangre de lavaba fácilmente. Sonrió de nuevo al pensar en la cara que haría Snow cuando le mostrara los nuevos ojos que añadiría a su colección, con esta última cosecha completaría 200 pares. Pisó el acelerador y se dirigió a la Torre Empire.
Imposible no imaginarse a los runners como enanos, solo hay un "typo" en el último párrafo.
ResponderEliminarMe gustó, aunque tuve que leerlo 2 veces para terminar de entender (me encantan las referencias de shadow). La cosa es que usaste 4 frentes de acción distintos, en un cuento tan corto eso puede confundir al lector, y eso que no usaste los 7 enanos.
Aunque lo pude ubicar fácilmente en el universo de Shadow, podría mejorar metiéndole más ambientación (como el de Patrick o el de Jake).