Reglas

1. Las entradas deben ingresarse terminadas, hasta las 12:00 de la noche del miércoles de cada semana.

2. A partir de la fecha de publicación, los miembros del blog deben comentar en cada entrada, con impresiones, consejos y correcciones (de ser necesarias) hasta el viernes de la semana de publicación.

3. El autor de la entrada debe hacer los ajustes que sean pertinentes antes del siguiente miércoles, fecha en la que debe publicar su nueva entrada.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Rumores Blasfemos

Un techo blanco, el foco de luz apagado. Tomo el reloj de la mesa de noche, tiene un rayón nuevo, son las 8:00 am del 1ro de noviembre. Marzo, abril, mayo… dormí 8 meses. Me levanto al baño, la habitación está igual, hay unos jeans nuevos en la silla. La imagen del espejo es poco familiar: he ganado un par de kilos, tengo la barba descuidada y necesito un corte de cabello. Siempre me despierto con ojeras, pero las de hoy están muy marcadas. Este idiota me está matando.

En el escritorio están los adornos que llevé a la oficina, mala señal. Mientras prendo el computador reviso los bolsillos y la billetera de un pantalón que huele a usado. Algo de efectivo, ya no está el carnet de la empresa ni la foto de Sarah.

Abro Facebook y me devuelvo a las últimas publicaciones que recuerdo en el perfil de Raúl. Leo su patética vida. Mi patética vida. Cambio el sobrenombre a Donovan, solo un par de personas saben que sufro de doble personalidad, todas me hablan de inmediato y me dicen que me extrañaron.

Abro el documento de texto que Raúl y yo compartimos. Me dejó varios mensajes de odio, amenaza con eliminarme a punta de medicamentos. Su madre no lo aprueba, ella me quiere tanto como a él. Quisiera sentir algo más que gratitud hacia ella.

“Lo lamento, Raúl. Yo tampoco quiero esta mierda de vida nuestra  - Donovan”.

Cortinas empolvadas, ventanas sucias. La ciudad está casi igual, terminaron de remodelar el café de enfrente. Voy por uno, los vecinos me miran con desprecio. Siento la mirada cabizbaja de Raúl en las vitrinas.

Él siente odio, yo vergüenza. Él ignora a Sarah, yo la amo. Ella está enamorada de él, a mí me ignora. Ella me busca cuando sabe que voy a desvanecerme, compartimos unos días y luego los dejo a solas. Él la traiciona, ella nos odia. Vuelvo al comenzar el invierno y bailamos de nuevo los tres. “Estás?” le escribo mientras camino. No me responderá en varios días.

El paseo fue corto, hay mucho por hacer. La cuenta bancaria está casi vacía y en la alacena solo hay botellas de ginebra vacías. Llamo a Diego, uno de los pocos secretos que le tengo a Raúl. Me da el mismo trabajo que cada año, en cuanto me arregle, claro.

Llamo a la mamá de Raúl con el pretexto de visitarla. Me invitará a quedarme unos días con ella, era lo que buscaba. Al volver al apartamento de Raúl noto que editó el documento.

“Crees que te estoy agradecido? Todo está jodido y es por tu culpa” no sabría por qué, Raúl “Soy lo único que le da orden al desastre de vida que tienes, Raúl”. Mis manos comienzan a escribir sin control. Sus manos, no las mías.

“No quiero tu orden, no quiero los trabajos que me conseguís cuando estás a cargo, no quiero estar en contacto con mi familia, solo quiero que dejés de existir, quiero estar solo”

“No va a ser posible, Raúl, me llamas cada vez que llega el invierno” tecleo.

“No te llamo, llegás intruso, me reconciliás con esa tonta alegre de Sarah, me obligás a tomar un camino que no es el mío, hacés todo lo que habría hecho mi padre”

“Es por nuestro bien, nos estás destruyendo”

“no hay ningún NOS, solo estoy YO y alguien que no entiende que no existe, te odio”

No es la primera vez que me lo escribe, pero nunca habíamos intercambiado más de unas cuantas palabras. Nunca había tomado control de su cuerpo mientras yo estaba despierto. Algo va mal.

Abro el cajón del escritorio y saco dos frascos. Uno me pone a dormir hasta el siguiente noviembre. El otro lleva ahí mucho tiempo. Nos pondrá a dormir a los dos. Las manos que no controlo abren el segundo y me obligan a beber su contenido.

Pienso ir al baño a vomitar, pero recibo una notificación: Sarah me ha sacado de sus contactos. No puedo ver sus fotos. Apuro también el frasco que me podrá a dormir solo a mi. Recuerdo como encontraron al padre de Raúl, el día que yo nací. Trato de imitar su posición en la bañera.

Dios tiene un sentido del humor enfermizo, me pregunto si estará riendo ahora que nos encontremos.

1 comentario:

  1. Me gusta, es fluida la narrativa y te va llevando fácil. Hay algunas cosas que no tengo claras, al fin si fue al trabajo de Diego? cuando se va a donde la madre de Raúl, donde está guardado el doc que comparten? Si no se fue, en que momento Raúl edita el doc?

    ResponderEliminar