¿Qué? y ¿Cómo?, las dos pequeñas palabras que contienen la solución, para el enorme problema que se plantea alguien frente a una hoja en blanco proponiéndose escribir. La forma y el contenido se presentan como la vieja dialéctica que caracteriza el pensamiento humano occidental, mientras llego al asunto de ¿Qué escribir? y ¿Cómo hacerlo?; y mejor no nos metamos en el porqué, el cual sería más fácil explicar pero probablemente un elemento muy aburrido dentro de una construcción textual como esta.
Ciertamente alguna revisión juiciosa de un texto académico sería una elección rápida para completar la tarea, pero probablemente solo le interese al autor y sea simplemente, una buena herramienta para ayudar a conciliar el sueño de los demás; por otro lado algún tipo de historia ficticia de carácter extraordinario sería más llamativa, una narración guiada por los preceptos de la ciencia ficción, del terror o una distopía de este mundo, donde un ser humano se enfrente solo a miles de pollos zombies, con una pierna prostética como única arma…Frente a esta idea es mejor recurrir al aborto literario y evitar ser apaleado por Eco o Giesz, al concebir siquiera la idea de tal pastiche literario. Me da terror de solo pensar ver a aquellos hombres venerables por su producción, señalarme con sus bastones de forma acusadora y amenazante.
Definitivamente no es opción abrazar lo Kitsch para agradar a unos cuantos lectores, o cumplir con el requisito social del agrado que desesperadamente busca nuestro ego. La escritura es un ejercicio mucho más dedicado que la oratoria, necesita ser pensado, porque las palabras que la componen quedan férreamente soportadas en el sustrato sobre el cual se escribe, más allá de las palabras que la frágil memoria tiende a olvidar.
Entonces ¿cuál? es el ¿qué?, me pregunto mientras organizo mis ideas en un catálogo extenso de conocimiento innecesario, tan común entre las personas de este tiempo. Común también es irse por las ramas y terminar hablando de cualquier cosa diferente a lo que se está hablando, como por ejemplo, las pecas de Morgan Freeman. ¿Han visto las pegas de Morgan Freeman? o mejor dicho, ¿han visto a alguien con pecas como esas?, pues yo no, es sorprendente ver esos patrones en el rostro de alguien, como si fueran tatuajes, es tan raro como la primera vez que escuché del color sarcoline.
Retomando, si no podemos solucionar el ¿Qué? Podríamos intentar pensar en el ¿cómo?, de la forma en que algunos artistas lo hacen con sus obras, sosteniendo que se puede ver la forma separada del contenido. Pues intentemos un haiku:
Tomar sin voces Fría una cervezaAtardecer es.
Una vez más creo que no, lindo el haiku y todo, muy oriental e internacional pero tendría que escribir alrededor de 35 haikus para cumplir la cuota mínima del escrito. ¿Cuántos años en el Tibet? o ¿por cuánto escribir ácido tendría que pasar, para escribir semanalmente 35 haikus?. Probablemente estos artistas que consideraron ver la forma sin el contenido escogieron lo de los ácidos, porque sinceramente no le puedo encontrar el gusto a algo sin propósito o sentido. Tal vez sea por principios negarme a gastar mi tiempo en algo sin propósito. Así que tal vez sea mejor, como dice José Luis Rodríguez Zapatero prologando a Borges: “abandonar el mundo seguro y confortable del que está hecha la vida cotidiana para adentrarse en un territorio absolutamente nuevo”. De forma que al finalizar este ensayo de escrito, espero terminar generando algo mucho más prolijo y trabajado que algún tipo de ensayo que hable sobre Twitter, Facebook o lo Vintage, aunque eso será en otro momento.
Rodri, me gustó mucho la fluidez de las ideas y la forma tan versátil en como saltabas de una en una.
ResponderEliminarSin embargo después de varias leídas no fui capaz de entender el propósito del texto. Esperando a que me corrijas, en caso de ser así, tu intención es el despropósito del mismo?
A mi me gustó su despropósito.
ResponderEliminarRealmente el ensayo en si tenía un propósito muy claro, que radica en el juego de palabras de su título, hacia el ensayo de volver a escribir y para hacerlo recurrí a la experimentación racional del proceso. Por otro lado, la ejecución del texto si tiene un nivel de despropósito y radica en el uso algo cómico de ciertos clichés de la escritura. Realmente no me considero bueno escribiendo, pero si le metí ganas al texto.
ResponderEliminarEstá muy entretenido, fácil de leer. Me parece bacano como comenzás una idea y la desarrollás en cada párrafo. Creo que podrías mejorar la conclusión de tu Ensayo, separarla un poco del párrafo donde comienza.
ResponderEliminarBtw, al Haiku le faltó una sílaba en la primer línea, pero goza.
al principio, debo confesar, tenía una pinta de ladrillazo, con toda, pero, lo volviste amable y cómico, especialmente cuando te separaste de las frases compuestas para sonar a conceptos teóricos, que abundan en los primeros párrafos.
ResponderEliminarme parece que cuando usas las expresiones qué cómo y cuándo, podrías omitir los signos de pregunta, pues las tildes implican esa intención, al menos cuando los usás como conceptos a solucionar
encontré varios duendecillos ortográficos, te los dejó a continuación:
-¿Que escribir? (tilde)
-Apaleado por Eco o Giesz, al concebir si quiera (siquiera)
la primera vez que es cuche del color sarcoline. (escuché)
Retomando, si no podemos solucionar ¿el qué? (debería ser "el ¿qué?"
¿Cuantos años en el tibet? o ¿por cuanto ácido tendría que pasar, para escribir semanalmente 35 haikus? (cuántos, cuánto, con tilde)
“abandonar el mundo seguro y confortable del que está hecho la vida cotidiana para adentrarse en un territorio absolutamente nuevo” (error de concordancia, sería "está echa la vida"