Debí haber sido
menos objetivo.
Debí haber hecho
ficción, embellecido los rincones, haberle dado matices a las
sombras que se extendían desde los cuatro rincones de la habitación.
Debí haber hablado, al menos una única palabra de aliento, aunque
yaciera inerte, ojos perdidos mirando hacia el cielo plateado y
venenoso. Debí haber apagado la cámara, aprovechado el tiempo para
llorar entre relámpago y relámpago conforme la luz halógena
acariciaba su piel. Debí haberme ido en ese entonces, haberle dado
la espalda a toda la fanfarria, a toda la farsa de los hombres con
rostro de lente. Debí haberme sentado con paciencia, frente a la
máquina, a la luz de una única vela, haber sido respetuoso, haber
hecho un tributo.
Debí haber dicho
que su cabello era castaño, fino y brillante; no rojo, oxidado y
famélico. Debí haber puesto claveles en su mesa de noche, no una
jeringa en un vaso vacío. Debí haber dicho que tenía un hijo, un
muchacho jocoso y jovial, debí haber dicho que su familia se
limitaba a un par de piedras. Debí haberle dado un esposo heroico y
humano, no un anónimo de silueta borrosa; debí haberle dado color a
los negativos, no conformarme con ese sepia impersonal y enfermizo.
Debí haber pensado en párrafos y no en frases, en versos y no en
prosas, debí haber escrito con la cadencia de las olas, no con la de
un revólver.
Debí haber dicho
que su sonrisa era cálida y amena, que lloraba más por felicidad
que por tristeza. Debí haber dicho que le gustaban las películas
tristes, que su pasatiempo era escribir cartas de despedida para
nunca recitarlas. Debí haber dicho que caminábamos juntos por los
parques, que nos perdíamos por senderos solitarios bajo los
atardeceres ardientes de la ciudad. Debí haber dicho que la conocí
en el asfalto, que nuestras primeras palabras fueron risas incómodas.
Debí haber dicho que me perdí en sus fotos, que recorrí sus
recuerdos a zancadas, que sus palabras me arrullaron más de una vez,
dulces y gentiles contra la sinfonía de bocinas y accidentes.
Debí haberle dicho
que lo sabía, que estaba uniendo las piezas. Que los silencios se
hacían más largos y la nausea más severa. Que vi su espalda
marcada con sangre, conforme caminaba hacia las sombras de la
habitación. Debí haberle dicho que no estaba de acuerdo, que no
mirara hacia atrás. Debí haberle dicho que sonaban las campanas, que los cuervos picoteaban a mi ventana para que los pudiera ver
volar hacia el sol despiadado, las nubes pesadas, hastías y
somnolientas. Debí haberle dicho que las mañanas pesaban sobre mi
hombros. Debí haberle dicho que no sangraba, que no respiraba, que
había cerrado las mandíbulas y ahora tragaba. Debí haberle dicho
que estaba ahí, que la miraba desde detrás de mis párpados, que mi
voz me era ajena, que mis dedos se dormían, que toqueteaban la mesa
al compás de una marcha desconocida.
Debí haberme
deshecho de todo, debí haber quemado su ropa; debí haber devorado
sus pesares. Debí haber atrancado la puerta, debí haber cercado las
ventanas, cortado los teléfonos. Debí haber perdido mi nombre, debí
haber renunciado a mi vida, debí haber conservado mi nombre, debí
haberme bajado del taxi conforme la imagen de su ventana se perdía
entre la lluvia borrascosa. Debí haber dicho que se detuviera, debí
haber corrido bajo la lluvia, debí haberme quedado recostado sobre
la puerta forzada, debí haber esperado al atardecer, debí haber
golpeado las paredes, romperme los nudillos, fracturado las manos.
Debí haber dicho que lo sentía, que era mi culpa, que todo había
sido mi intención. Debí haberla amado, no haberme alimentado de su
miseria.
Debería haber
escrito una confesión, no un obituario.
Juan M, hay problema con una idea en el penúltimo párrafo en donde la cortas con un punto seguido. Quedaría mejor utilizando una coma y dándole continuidad.
ResponderEliminar"Debí haberle dicho que sonaban las campanas, que los cuervos picoteaban a mi ventana para que los pudiera ver volar. Hacia el sol despiadado, las nubes pesadas, hastías y somnolientas."
Me gustó, la idea está muy chévere. Hay un par de errores de ortografía como "Farza" o "Inpersonal".
ResponderEliminarHay un par de frases que sobran porque no aportan mucho al arrepentimiento del asesino, pero algunas me gustaron bastante. Las ideas tienen un orden para ir contando la historia, pero creo que podés reubicar algunas para mejorarlo.
Realmente se siente la urgencia en cada linea, es un muy buen ambiente el que construiste, aunque el recurso se vuelve cacofónico por rato. La linea final tiene mucha fuerza, pero estoy de acuerdo con el comentario anterior, podría organizarse de mejor manera.
ResponderEliminarCoincido con Rodrigo, no sé cómo pero podrías reemplazar el "debí" en algunas partes para que no sonara tan repetitivo, manteniendo la reiteración que querés darle, en el primer párrafo usás "rincón" en dos líneas seguidas.
ResponderEliminarFinalmente, no lo sentí urgente, como dice Rodrigo, sino nostálgico y no sé dónde queda claro que habla un asesino, mi impresión es que era un reportero de tinta roja, frente a una escena de crimen, pero puede que haya entendido mal, no sé si que eso no quede claro es la intensión o termina pasando por tantas alusiones, por ejemplo:
-Debí haber puesto claveles en su mesa de noche, no una jeringa en un vaso vacío.
en esta línea no queda claro si el escritor debió enbellecer la escena, escribiendo que había flores donde en realidad había una jeringa o si el asesino debió tras asesinarla, escenificar una escena más bonita.