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miércoles, 24 de septiembre de 2014

Capítulo 13, parte 3

Sorry my frens, traté de escribir uno de los primeros capítulos para dar un poco más de trasfondo, pero hoy no me dio la cabeza, so, va el penúltimo de mi mega historia


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Jose entró en la amplia sala de espera con pasos precavidos, recordando la primera lección de artes marciales: cómo caminar.

Su rival estaba en medio de la estancia, con la armadura ligera que ellos mismos diseñaron, el semblante serio y los sentimientos indescifrables detrás de dos ojos verdes.

Cuando lo vio, supo que no habría nadie más presente y bajó el boken de polipropileno, avanzando sereno hasta su mejor amigo. A cinco metros de él se detuvo.

El sonido de la sangre que goteaba del brazo izquierdo de Jose fue interrumpido por el motor de un helicóptero encendiéndose. Trató de caminar hacia la puerta al otro lado de la habitación, pero Mario le cerró el camino dando un paso al lado y ladeando ligeramente el boken, exactamente igual al suyo.
- Recuerda tu promesa, Jose.

Lo hizo. Nunca la olvidó. Y finalmente supo la razón de ella. Arrojó el boken al suelo, sacó sus dos tonfas y asumió una posición equilibrada. Mario adoptó postura de defensa total, lo que lo obligó a reestructurarse la estrategia en la mente.

No tenía ningún sentido hablar con Mario, si se enfrentaban verbalmente perdería y desistiría de su objetivo: Atravesar la puerta que da al helipuerto.

Caminó un poco alrededor de su contrincante, buscando que la rodilla destrozada de Mario no se hubiera recuperado del todo y le dejara aperturas por las cuales atacarlo. Cuando la encontró, atacó, solo para recibir un golpe en la tonfa del brazo izquierdo, que no hubiera causado daño si no tuviera una herida abierta del largo de su antebrazo.

Jose se retiró de un salto entendiendo que Mario no quiso seguir atacándolo. Era una batalla de voluntades: Uno quiere salir al helipuerto, otro quiere impedirlo; ninguno quiere hacerle daño al otro, ambos destruirán al que se ponga en su camino.

Chocaron varias veces sus armas, midiendo sus fuerzas, contando sus tiempos de respuesta, intercambiando golpes no letales en una pelea pareja: Jose estaba agotado, golpeado y herido, pero siempre había sido más corpulentoo y fuerte. Aunque Mario estaba descansado, llevaba casi un año  sin pelear y su rodilla le impedía moverse con la velocidad superior con la que muchas veces vencía en los entrenamientos.

Cada golpe les traía recuerdos: El día que se conocieron en el torneo de MMA, la primera vez que uno derrotó a otro, el día que reclutaron a Manuel y a David a su causa. La primer incursión que hicieron y lo cerca que estuvieron de morir esa misma noche.

Hasta que el motor del helicóptero tomó fuerza. Jose reemplazó sus sentimientos por ira y sus recuerdos se trasladaron a días cercanos mientras crecía su desesperación. Atacó con todo a Mario, intentando deshacer su vida con la madera de las tonfas. En 6 segundos lanzó 11 golpes, 3 patadas y un rodillazo, recibiendo impactos en las costillas, la rodilla  y el hombro. La mitad de los movimientos atravesaron la defensa de su amigo, la mitad de estos fueron recibidos por la armadura, sin más. La otra mitad aventaron sangrante a su enemigo a un lado.

Mario se levantó y llegó  la puerta antes que Jose, que intentaba recobrar el aire mientras se ataba el boken recuperado a la espalda.

- No tengo tiempo, maldita sea! – gritó Jose con desesperación
-  yo sé – contestó Mario, sereno, ocultando el dolor físico y sentimental y haciendo la posición con la que terminaría el duelo: Agarre invertido con la mano derecha, mano izquierda flexionada para mayor fuerza centrífuga y la cadera girada.

Jose botó su astillada tonfa izquierda y cambió la derecha de mano. Enfrentarse al movimiento de Mario seguramente le costará el brazo, llevaba varios meses preparando una contra para ese ataque, pero necesitaría de toda su velocidad en el momento preciso.

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En el cuarto de seguridad, al lado de la sala de espera, Manuel y David dejaron de combatir. Ambos veían, con lágrimas bajando por sus mejillas, lo que mostraban las cámaras y los monitores: Dos almas gemelas enfrentadas, dos caras de una misma idea, pero que miran en direcciones distintas. Hasta ese momento, David quería detener la pelea de sus dos compañeros, pero Manuel, a pesar de su intensa amistad con Jose, no podía permitir que llegara a Carolina.

En cuanto vieron las posiciones que adoptaron, supieron que la pelea había terminado, aunque desconocían al ganador.

- y así todos perdimos – se dejó caer David en una silla cercana
- Solo si paramos acá – Manuel trató de poner la mano en el hombro de su pareja, pero este lo rechazó de un manotazo y se alejó agresivo, caminando cabizbajo hacia afuera del edificio.

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Los músculos de los guerreros se tensionaron a la vez, activados por un gatillo oscuro que los hizo saltar el uno contra el otro, sus corazones retumbaban y bombeaban fragmentos de recuerdos a toda velocidad mientras avanzaron los metros que los dividían. Mario giró todo su cuerpo en un golpe devastador, pero Jose alcanzó a dar el paso adicional que necesitaba y detuvo el boken con la tonfa, esta se despedazó y sintió el hueso fragmentarse en muchos pedazos dentro de su brazo. Sin esperar que el dolor llegara a su cerebro, asestó un puñetazo en toda la boca del estómago de su adversario con la velocidad y masa que llevaba su cuerpo, al punto de levantarlo varios centímetros del suelo y dejarlo asfixiándose en el piso.


Cruzó la puerta y corrió gritando al helicóptero que alzaba vuelo. Creyó ver a Carolina mirándolo desde adentro. Creyó verla apartando la mirada.

2 comentarios:

  1. Buena historia, lastima leerla en desorden. Bastante intensa, aparte de eso no tengo mucho más que decir.

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  2. las descripciones de los movimientos están bacanas, creo sin embargo que podés pulirlas más, para expresar el estado de ánimo de los protagonistas, como hacés aquí: "yo sé – contestó Mario, sereno, ocultando el dolor físico y sentimental"

    creo que en este fragmento, la escena de los otros dos, está casi de relleno, no aporta nada, o depronto lo hace pero sin saber el contexto, no lo parece

    además, veo un par de errores más:

    No tenía ningún sentido hablar con Mario, si se enfrentaban verbalmente perdería y desistiría de su objetivo: Atravesar la puerta que da al helipuerto. Error de tiempos, estas en pasado, debería ser daba al helipuerto

    le dejara aperturas por las cuales atacarlo. Cuando la encontró, cuando las encontró, hablás de aperturas

    ninguno quiere hacerle daño al otro, ambos destruirán al que se ponga en su camino. Esto suena contradictorio, te falta un pero, para que se concluya que a pesar de sus intenciones, destruirán al que se ponga en su camino

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