Los revoloteos de Troy por toda
la habitación ofuscaban tremendamente a su padre. Después de varias semanas
desempleado, cualquier cosa que lo sacara de su estado contemplativo lo ponía
iracundo. Las pocas ideas que podía concebir eran desesperadas y giraban en
torno al odio. Ni siquiera las risas de su hijo servían para sacarlo de su
miseria.
Puppy iba y venía por toda la
habitación, se revolcaba, movía la cola, daba la pata, sacaba la lengua y
babeaba. A Troy esto le parecía increíble, desde que el cachorro llegó a su
vida no había salido de la incredulidad y la estupefacción. Era lo máximo que
le había pasado hasta entonces y cada una de las acrobacias y locuras de Puppy
lo hacían sentir intensamente feliz.
Las pocas veces que Ben se
asomaba al cuarto de su hijo husmeaba por los bordes de la puerta. Ver sus
risas y la felicidad que salpicaba por toda la habitación casi lo transportaba
a otro mundo. Luego volvían las ideas de venganza y rencor que se habían ido
apoderando poco a poco de todo su ser.
Troy durante varias semanas había
estado enseñándole diferentes trucos al perrito. Hacerse el muerto, sentarse y
todo lo que un cachorro terminaba aprendiendo fácilmente. Después de largas
jornadas de entrenamiento lo había conseguido. Puppy ya se sabía varias cosas y
las hacía con facilidad. En medio de sus
jugarretas, el niño desbordaba de emociones. Su mascota prácticamente se había
convertido en todo su mundo. Y para él ese era el mejor mundo que jamás podría
volver a existir.
Ideas provenientes de la locura
se asomaban por la cabeza de Ben. Era consciente de las mismas, pero eso no le
molestaba. Había llegado al punto de que todas sus fantasías de muerte y
destrucción se habían convertido en su hogar feliz. En ese mundo era Dios y
todos estaban a su merced. Incluso Troy.
La relación entre el niño y el
perro tornaba cada vez más fuerza. En ocasiones Troy sentía como el su mascota
casi que se fusionaban en una misma mente. Sus comportamientos comenzaban a sincronizarse.
Los jugueteos y trucos de Puppy que una vez fueron enseñados por el pequeño, se
volvían parte de una rutina armónica. Las formas de ambos se entremezclaban
impidiendo reconocer a ninguno.
La desquiciada mente de Ben lo
llevaba por paraísos de dolor y sufrimiento. No soportaba el restallar de los sonidos hechos
por Troy y su animal. Desconfiaba completamente de ese ser cuadrúpedo y de la
horrorosa forma que lo acompañaba. Siempre imitando sus movimientos. Siguiendo
un ritmo inexistente. Con un su mirada perdida en un horizonte imaginario.
Puppy y Troy habían desaparecido.
La habitación que en algún momento estaba colmada de risas vivía en una ensordecedora
repetición de movimientos. Había dos representaciones de dos criaturas sin
forma. En ese momento no se identificaba quién imitaba a quién. Ni qué había
sido alguna vez un niño o un perro.
Ben ya no soportaba la situación.
Ahora él se sentía vigilado. Era como si el eco proveniente de la habitación
transportara mensajes de todo lo que hacía. Su mundo estaba siendo absorbido por
los fantasmas que vivían en el cuarto de Troy; asfixiándole. Las brumas se
habían tomado cada rincón de la casa.
Su única escapatoria era acabar
con ellos primeros, antes de que lo hiciesen con él. Aperado con un bate de béisbol subió las escaleras que lo conducían hacia el
cuarto de quien fue alguna vez su hijo. Con lágrimas en sus ojos y temblor en
cada una de sus articulaciones se dirigió hacia la habitación. Entreabrió la
puerta. Una profunda obscuridad se había postrado en ella. Sin embargo las
siluetas se alcanzaban a percibir. El armónico movimiento de las sombras que se
desprendían de ellos lo enfurecía y entristecía.
En el momento decisivo, cuando
estaba completamente dispuesto a acabar con su agonía. Una dócil mano se apoyó
sobre su hombro.
-
Yo también lo extraño-. Apuntó.
Mario, la historia esta interesante, aunque por lo que me contaste, esperaba algo más cutre XD, tengo algunas observaciones.
ResponderEliminar(Era lo máximo que le había pasado hasta entonces) era lo mejor.
(Incluso Troy.----La relación) Es punto seguido o aparte?
(Siempre imitando sus movimientos. Siguiendo un ritmo inexistente.) Este punto seguido esta rara, funcionaria mejor la pausa de una coma.
(La habitación que en algún momento estaba colmada de risas vivía en una ensordecedora repetición de movimientos.) colmada de risas, vivía en una…
Encuentro algo raro en el protagonismo del primer párrafo, si nombrás a Troy creo que debería ser el pov, pero profundizás es en el otro personaje.
ResponderEliminar"al cuarto de su hijo husmeaba" falta una coma.
"trucos al perrito. Hacerse el muerto..." el punto seguido no va.
"desbordaba de emociones." creo que no está bien.
En ese párrafo utilizás puntos seguidos donde deberías usar comas.
"niño y el perro tornaba cada" debería ser "tomaba".
"En ocasiones Troy sentía como el su mascota casi que se fusionaban en una misma mente." hay que tildar un "él", falta un 'y", además "casi que se" suena muy raro.
"Con un su mirada perdida" sobra un "un".
"acabar con ellos primeros, antes de que lo" sobra una "s" y un "de".
"Ver sus risas y la felicidad que salpicaba por toda la habitación casi lo transportaba" sería transportaban, en plural
ResponderEliminar"Luego volvían las ideas de venganza y rencor que se habían ido apoderando poco a poco de todo su ser." en este punto de la historia, uno no sabe por qué querría vengarse de un niño y un perro, pienso que toca meter esto de otra forma
"Puppy ya se sabía varias cosas" esta expresión es muy informal y pachuca marito, no escribás como hablás
"Y para él ese era el mejor mundo que jamás podría volver a existir." suena raro, por qué volver a existir? podría ser simplemente existir
en general me pareció bacano, creo que el espiral de locura te quedó bien escrito, aunque aún podés pulirlo más, especialmente siendo coherente con lo que el man va sintiendo, y el final es sorprendente, me gustó
"Ideas provenientes de la locura se asomaban por la cabeza de Ben. Era consciente de las mismas, pero eso no le molestaba. Había llegado al punto de que todas sus fantasías de muerte y destrucción se habían convertido en su hogar feliz. En ese mundo era Dios y todos estaban a su merced. Incluso Troy." Esa tiene que ser de las frases más siniestras que he leído recientemente. Sólo puedo decir que la transición de la nostalgia a la tragedia es contundente. Con respecto a las anotaciones del lenguaje (escribir como se habla), aqui pueden aplicarse porque se trata de un relato en tercera persona y porque la trama en sí es bastante solemne, recurrir a eufemismos y palabras "del común" puede terminar por caricaturizar la situación.
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