Capítulo 1
Jose no podía sentirse mejor: Sus nudillos palpitaban con
fuerza, el viento entraba refrescante por la visera levantada del casco, el
motor de la moto rugía con fuerza entre sus piernas y una mujer se agarraba
temblando a su espalda. La adrenalina lo tenía drogado.
Zigzagueó más de lo necesario por varias manzanas mientras
disminuía su excitación, hasta que dejó a la mujer en un punto seguro, a 100
metros de donde la había recogido hace 15 minutos.
La moto de los sicarios estaba acordonada por la policía,
pero no había rastro de los dos cuerpos magullados que había dejado tirados.
Ella corrió hasta el túmulo de gente sin voltear a mirar ni agradecer que su
vida continuara. Jose se sentía muy bien para pensar en eso.
Aún saboreaba lo ocurrido un poco más temprano, llevaba casi
dos meses sin golpear a nadie, por eso decidió no usar su boken y hacer todo el
trabajo con las manos: Al primero le estrelló la cara contra un poste, le
acertó tres puñetazos en las costillas y lo empujó contra el otro asesino para
bloquear posibles disparos, al segundo le quebró un dedo al arrebatarle la
pistola de la mano. El hombre con la cara ensangrentada cargó contra él con un
cuchillo, pero al intentar estocar, una llave lo hizo volar mientras su hombro
hacía un ruido extraño. El hombre del dedo fracturado le conectó varios golpes
en la espalda, molestos, pero indoloros gracias a su armadura ligera.
A Jose lo protegía la cabeza un casco que él y Mario
diseñaron, parecido a uno de motociclista. A su atacante nada lo defendía de
los guantes de silicona reforzada que se encontraban una y otra vez contra su
rostro.
Una vez desarmados era momento de seguir con el
procedimiento habitual: neutralizar los objetivos y asegurarse que no fueran
una amenaza durante algunas temporadas. A sus compañeros de equipo siempre les
molestó que disfrutara tanto esa última parte.
La mujer que Mario le había pedido proteger estuvo
paralizada los 10 segundos que duró el enfrentamiento y solo salió de su
ensimismamiento cuando la montó en la moto y arrancó sin rumbo.
Cuando la dejó, se alejó del callejón, recogió su maleta en
el centro de la ciudad (vacío a esas horas de la noche) y condujo a la finca en
las afueras de la ciudad donde se refugiaría los siguientes días.
El día anterior, él, David y Manuel estaban analizando los
planos para hacer una incursión en una iglesia cristiana, habían recogido la
información que confirmaba que patrocinaba a un grupo narcopolítico nuevo en la
ciudad y pensaban robar las arcas y sabotear los ordenadores para retrasar la
compra de un puesto en las siguientes selecciones para la asamblea comunal. Pero Mario había llegado con un trabajo al
comenzar la noche, necesitaba protección para su nueva novia.
- Astur quiere mandarle un mensaje al jefe de ella, van a
hacerle un atentado mañana – explicó.
- ¿Es a muerte o solo van a asustarla? – los ojos de David
estaban irritados por analizar fotos de la parte exterior del templo y calcular
medidas.
Mario negó con la cabeza y se encogió de hombros, se impulsó
con los brazos y pasó de la silla de ruedas a un taburete en la mesa con los
planos y las fotos – esto puede esperar – dijo apartando los documentos.
-¿Sabes cuándo? – preguntó Jose.
- Después del foro de candidatos a la asamblea, mañana en la
noche.
- yo no puedo – intervino Manuel – voy a elegir tres nuevos
reclutas del gimnasio que he estado entrenando.
- Vamos a ir Jose, David y yo como asistentes, ya tengo las
entradas, la ponencia del jefe de Carolina es la penúltima, una vez termine ustedes van a salir.
Jose será atacante y David rastreador.
-
¿Tendremos que hacer el reconocimiento in situ? – se preocupó David, Mario
asintió.
Al día
siguiente, las cosas casi salieron como se planearon: Llegaron temprano al foro
para estudiar el terreno exterior e interior, Jose llevaba armadura ligera bajo
ropas holgadas y dejó su moto en el callejón por donde supuso que saldrían los
participantes y atacarían los sicarios, David llevaba ropa reforzada y plantó
tres cámaras en los alrededores del auditorio. Mario estuvo todo el tiempo en
primera fila, hablando ocasionalmente con Carolina hasta comenzar el foro.
El jefe de
ella se veía muy indispuesto, su piel lucía verde y un velo de sudor cubría su
rostro, además parecía no enfocar la mirada en ningún punto en particular. Sus
intervenciones durante las ponencias de sus oponentes fueron cortas y confusas,
hasta que decidió abandonar el edificio dejando a su fórmula a cargo. Cuando
Carolina lo reemplazó, todo dio otro rumbo.
Jose la
había visto pero nunca había hablado con ella, no le parecía particularmente
bonita, pero era simétrica, con el cabello cuidado y los dientes ordenados.
Cuando la escuchó rebatir los puntos que los otros participantes exponían,
cambió de parecer: Sus ojos marrones se robaban el fuego que los demás
demostraban por momentos, su figura pequeña y frágil tomaba un aspecto de
fuerza compactada a punto de estallar, la piel (de color trigueño común)
parecía tallada en madera lustrada y su voz hacía que todo a su alrededor se
descompusiera y solo ella quedara viva.
El primer
inconveniente surgió cuando trataron de vetarla del foro por no ser la persona
invitada a participar, cosa que fue solucionada aplazando su ponencia para el
final. El segundo se dio al comenzarla, porque todos sus contrincantes y la
parte del público que les era fiel, decidió marcharse y dejar el auditorio casi
abandonado. De las 300 personas que había, José contó veinte que se quedaron,
incluidos ellos.
David les
informó de una moto con dos hombres en el callejón donde Jose dejó la suya. Le
pareció risible que se lo dejaran tan fácil.
Muy entretenido jose, la cosa va cogiendo fuerza y como ahora si tiene como un sentido pues se puede apreciar mejor, la única observación que tengo es esta:
ResponderEliminarBoken? Jose, sabes que hasta ese tipo de armas están restringidas en todo lado cierto?, además de ser demasiado llamativa para un personaje que parece beneficiarse del anonimato, sería más creíble una tonfa o un bastón retráctil, es mi opinión, pero considero que la verosimilitud es importante aun en la ficción.
Jose, deberías hacer el ejercicio de leer tus entradas desde la 0 hasta la dos, lo acabo de hacer y me parece que no tienen coherencia entre ellas más allá de tener los mismos personajes, por ejemplo, el trabajo de la iglesia lo explicas en dos entradas distintas, si se lee de seguido se nota mucho que no son parte del mismo ejercicio.
ResponderEliminarRespecto a esta entrada, me sigue pareciendo que los personajes son absolutamente planos, estereotipos de película de acción gringa, no les das profundidad, ni ambiciones, ni motivos.
¿Mario no era cojo solamente? ¿a qué horas quedó en sillas de rueda?
Manuel, no encuentro los errores de continuidad que estás mencionando. La historia arranca en "preludio" donde recién se hizo un run a una perámide, ahí Mario está en silla de ruedas pero cree que ya no la necesita. Sigue el capítulo 1, aún en silla de ruedas y se dice que van a hacer un run a una iglesia (eso va a pasar en el capítulo 2). Falta una parte para conectar el "capítulo 1" con el "capítulo 1 parte 2". En esa parte Mario ha dejado su silla de ruedas por un bastón. En el "capítulo 2" que seguirá en 15 días, harán el run a la iglesia.
ResponderEliminarLa historia va en panhales, cuando termine la conexión entre el "capítulo1" y el "1 parte 2" (el post de la otra semana, calculo 2 páginas) apenas tendré 7 páginas en word. El desarrollo de los personajes va a demorarse más que eso.
Si ves el run a la iglesia en alguna entrada distinta al "capítulo 1", porfa senhalámelo.