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martes, 21 de octubre de 2014

parte 3 - Capítulo 2. Aquello que devora los muros de piedra.



Hikari era una de las personas que para nada lo disfruto, su visión práctica de la vida y poco interés por las artes la hacía aburrirse casi hasta la muerte, su poca etiqueta le evitaba quedarse dormida, pero no podía evitar su cara displicente frente a todas estas cosas que a su manera no entendía. Ella estaba cansada y algo aburrida, sentía que este viaje no era lo que por un momento llego a imaginar y desear, la aventura de su vida no tocaba aun a su puerta y sinceramente estaba harta del protocolo.

Regresaron al alojamiento un poco antes de mediodía, organizaron sus cosas e iniciaron el viaje al antiguo campo de batalla. Al llegar a la puerta los guardias después de saludar les recomendaron no llegar muy entrada la noche, pues aunque los territorios estaban bien custodiados existían animales salvajes vagando por el linde de los bosques. Así que advertidos iniciaron la caminata abandonando después de un rato el sendero, lo que los llevó a encontrar un terreno un poco desigual que les costó bastante dificultad sortear. En algún momento de la tarde pararon a descansar bajo la sombra de un árbol, sintiendo la brisa que los refrescaba mientras contemplaban el paisaje que se abría a sus pies.

Las llanuras de la batalla se extendían a lo largo de un gran valle cubierto de altos pastos y algunas flores, a medida que se acercaban llegaron a una enorme piedra conmemorativa que marcaba el inicio del campo de batalla, donde por siglos el Clan Grulla y el Clan León habían combatido por el dominio de territorios, honores civiles, afrentas y demás desacuerdos entre las partes. Gruesas sogas adornadas con shides ya curtidos por el sol y la lluvia ceñían la piedra, que estaba rodeada de tablillas de madera con los nombres de aquellos que nunca abandonaron con vida el lugar.

Los samuráis descendieron por un lado de la pendiente mientras eran presa del recelo por la solemnidad del lugar, Kai paso a paso se adentró en el campo mientras observaba la vastedad de la llanura que se abría delante de él, tal vez fue su imaginación o la excitación del momento, pero sintió que a lo lejos le llegaba sonidos de batalla que poco a poco se sentían más y más cercanos. Tan concentrado estaba Kai en toda esta experiencia perceptiva y espiritual que no notó cuando la niebla los cubrió completamente, cosa que para él y sus acompañantes fue demasiado repentino.

Un fenómeno tan extraño en esta época del año era algo que no podía tomarse a la ligera, lo tres trataron de volver por dónde llegaron pero un olor pútrido los asaltó de repente, sombras los rodearon y pudieron notar con la poca visibilidad que tenían que algo se alzaba de la tierra a su alrededor. Rápidamente echaron manos a sus armas y asumieron posición defensiva contra a aquello que los envolvía de forma amenazante en la pesada niebla. De repente, Hikari se vio frente a ojos rojos en cuencas vacías que la miraban fijamente, criaturas malditas que no podían hallar su descanso se alzaban delante de ellos.

Muertos vivientes se lanzaron contra los samuráis tratando de herirlos con armas rotas y melladas, a lo que los samuráis respondieron con golpes certeros y brutales, Hikari hundió su lanza en el vientre de uno de ellos y lo aparto hacia un lado, mientras trataba de mantener la compostura frente a las imágenes de putrefacción y oscuridad que la enfrentaban, a su lado,  Kai con rápidos golpes de su Katana despacho un par de estas al igual que Yuki. La destreza de los samuráis no tenía igual, pero los números estaban en su contra, ya que por cada muerto viviente que caía dos se levantaban cerrando poco a poco el cerco sobre ellos.

Kai rápidamente calculo sus posibilidades y cargo hacia lo que les cerraban el paso, de forma que abrió una brecha para que sus compañeros pudieran correr de regreso a la enorme piedra que era lo único que a duras penas se percibía entre la bruma. Las criaturas los siguieron muy de cerca, hasta que dos de ellas volaron por los aires cuando casi los alcanzaban, Hikari que en ese momento tenían la mirada puesta en la retaguardia para no ser sorprendidos en la huida, observó los cuerpos desaparecer violentamente. Al volver la mirada al frente no pudo evitar sentir un escalofrió recorrer su cuerpo, al ver los enormes ojos rojos como soles de otoño mirándolos desde lo alto.

Un rugido desde las sombras alejó a los muertos vivientes que se acercaban y estos no avanzaron más, pero ahora frente a ellos se cernía una amenaza mayor. Akodo Kai levantó su espada y apuntó a la enorme criatura mientras gritaba:

- Atrás sucia criatura, sentirás todo el poder del Clan León.

La criatura de un tamaño aproximado de cuatro hombres se acurrucó para observarlos, descansó sus cuatro brazos sobre sus piernas (dos en cada una) y acercó su rostro para ver mejor, a su vez los samuráis pudieron ver mejor a la enorme criatura. Con indiferencia la criatura dio la espalda regresando hasta la gran piedra y dijo: 
  
- Lárguense de aquí pequeños samuráis, no deberían meter las narices donde no les conviene.
Kai cargo contra la criatura pero lo único que logro fue ser apresado por uno de los brazos, la enorme criatura lo miro fijamente un rato y rió:

- No creí ver nunca más a uno de tu sangre, vete de aquí enano antes que olvide el juramento que hice a tu antepasado.

Una vez en el suelo Hikari tomo del brazo a Kai jalándolo en dirección a Yuki, empezaron a correr y lograron ver un sitio donde la neblina cada vez se disipaba más, Kai que estaba profundamente impresionado por la experiencia miró una última vez el lugar que dejaban, creyendo ver por un momento la forma y el brillo familiar de algo clavado en el costado de la criatura. Ahora lo recordaba, era la wakisashi de su abuelo. Al darse cuanta Kai trato de volver pero la neblina se había ido de la misma forma en que llego, ahora se encontraban en medio del campo de batalla a pleno sol de la tarde, cansados, confundidos y cubiertos de heridas.          

2 comentarios:

  1. Me gusta haber encontrado conflicto en la entrada. eso cambia un poco el ritmo de lo que llevabas.

    Resalto mucho tu disciplina, me parece genial que continués con tu propósito y lo hagás a tiempo. Se nota progreso con cada entrada y solo puedo decirte Keep Going.

    Comentarios puntuales:

    Las tildes >:/ Cuando conjugués un verbo en pasado y termine en "o", seguramente lleva tilde.

    Aún encuentro muchas palabras y expresiones que sobran, solo le anhaden bulto y le quitan velocidad, partes como: que para nada, pues aunque, sinceramente, completamente, profundamente, rápidamente, fijamente, violentamente, ya que por.

    "Al llegar a la puerta los guardias después de saludar les recomendaron no" siento que falta una coma.
    "solemnidad del lugar, Kai paso a paso se adentró..." yo usaría punto y luego coma "...Lugar. Kai, paso a paso, se adentró..."

    Siento que usás mucho la palabra "criatura"sobre todo al final. Podrías buscarle un sustituto en algunos momentos.

    Me gustaría que la parte del Wakisashi la mencionaras antes, pero que solo al final lo reconozca, que la hubiera notado cuando lo atacó y se le hizo familiar, o algo así.

    Por cierto, no encontré relación con el título del capítulo y lo que sucedió.

    Keep Going

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  2. la escena estuvo chévere, aunque me sigue pareciendo que por tratar de ser cronista, estás escribiendo sin una estructura que guíe a los que no jugamos la partida, además en esta entrada se perdió por completo la figura del escribano, que aparece en las anteriores y que puede ayudarte a darle fondo, por ejemplo, él podría decir "cuando kay me contó lo sucedido en esa pradera, noté su expresión oscurecerse con verguenza, al no haber reconocido la daga de su abuelo, clavada en el costado de la criatura"

    Estás repitiendo muchas palabras, la más notable es criatura y como dice Jose, seguís cometiendo errores de tildes

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