De nuevo una tarde gris, acompaña de algo de lluvia. Quizás
mi única amiga al final de mi vida. Viéndola caer, gota a gota, mi cabeza se
llena de recuerdos. A mi edad lo único que queda son recuerdos y las emociones
que ellos despiertan. Sentado en este paradero de bus mi mente se llena de
imágenes, todas de ellas con el mismo final, un rostro feliz.
La última vez que hice mi trabajo fue en un lugar como este,
de hecho el clima y la luz de la tarde oscurecida por el cielo nublado y
lluvioso parecen ser una copia exacta de ese día. Vicktor Klum esperaba el
arribo del bus que tenía que abordar, que ironía.
Cuando vi su rostro, cada rasgo, arruga y marca del tiempo
narraban el drama de su vida, de hecho la primera impresión que me llegó fue
que estaba completamente preparado para lo que se venía, más que esperar un
simple bus estaba esperando el final de una larga jornada.
Lentamente me acerqué él, cuando advirtió mi presencia una
extraña familiaridad cruzó por sus ojos, su mirada hizo que todas mis
intenciones se desnudaran ante él. Inmediatamente bajó su vista hacia el
paquete que llevaba entre mis brazos y una frágil sonrisa se dibujó en su boca.
Al acercarme, Vicktor, hizo espacio en la banca, enviándome
una invitación tácita a sentarme. Sin pronunciar ninguna palabra o dibujar
ningún gesto la acepté. Pasaron algunos segundos antes de que se emitiera alguna
palabra. Fue Vicktor quién se animó a hablar primero. En realidad no comprendí
muy bien lo que dijo. Una extraña sensación corrió por mi cuerpo mientras
hablaba, digo extraña porque en ninguna de mis encomiendas anteriores lo había
sentido. Siempre me había acompañado una fría emoción del deber ser. Pero en
esta ocasión fue casi como si compartiera con Vicktor las emociones que de él
emanaban.
Finalmente supe por la posición de sus manos que esperaba el
paquete que yo llevaba, un sudor frío corrió por mi cuerpo en el momento en que
se lo di, un corriente de inseguridad me estremeció en la boca del estómago.
Lentamente desató el lazo que lo envolvía y extrajo la caja plateada. Con el
solo tacto de sus manos la caja comenzó a mover varios mecanismos intrincados,
cada vez que esto pasaba la caja se comportaba de forma distinta, unas veces se
abría inmediatamente, otras tardaba tanto tiempo que lo hacía parecer como una
eternidad. Con Vicktor fue rápido o eso pareció. Al final una luz, siempre una
luz, cada vez de un matiz distinto. Nunca me atreví a ver que había en su
interior, sin embargo por la cara de todas las personas a las que se los
entregué parecía ser algo bonito. Siempre aparecía una mueca de felicidad. Aun
no entiendo por qué, sabiendo el futuro que les deparaba siempre parecían verse
felices.
Vicktor se comportó de igual manera, una luz violácea apareció
y a la par su rostro se cubrió de felicidad y nostalgia. Los pocos segundos que
duró creo que debieron ser de los más felices de su vida. A pesar del momento
sabía que tenía que terminar el trabajo, a pesar de mi vacilación inicial sabía
que tenía que desenfundar el puñal y acabar con su vida. A pesar de todo lo
hice.
Ahora que me entregas este paquete creo entender todo lo que
vivió Vicktor aquel día. También entiendo el porqué de los rostros embargados
de felicidad. Es a mi pequeña Mary a
quien me está mostrando la caja. Quizás no pude esperar un mejor regalo que
éste para este momento.
prueba1
ResponderEliminarMe parece que si esta hablando alguien que esta recibiendo una epifania final y que tiene un trabajo como ese duda mucho, el cuento podria ser mas contundente y ganaria mucho porque la trama es buena. por ejemplo el comienzo podria ser asi:
ResponderEliminar"Tarde gris, algo de lluvia. Viéndola caer, gota a gota, me lleno de recuerdos. Recuerdos y las emociones que ellos despiertan es lo unico que queda. Sentado en este paradero de bus mi mente se llena de imágenes, todas de ellas con el mismo final, un rostro feliz.
La última vez que hice mi trabajo fue en un lugar como este, mismo clima, mismo cielo. Vicktor Klum esperaba el arribo del bus que tenía que abordar, que ironía."
Está chévere, podrías economizar un poco con algunos párrafos donde tenés palabras de más.
ResponderEliminarPodés mejorarla puntuación, sobre todo unas comas, en varias partes.
No entendí el último párrafo "Es a mi pequeña Mary a quien me está mostrando la caja."
Mario, me sorprendiste, cuando me dijiste que la escribiste a las malas en Miskatonic, pensé que iba a ser una repifia, pero es bastante buena, creo como Jose que deberías reevaluar la puntuación de algunos párrafos, pero eso se arregla con una releída, igual, que la narración.
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