New York Times
Por Tony Cross Enero 34 de 2008
Toda historia de héroes o villanos
tiene un inicio y ésta no será la excepción. Por ahora a nuestro protagonista
lo conoceremos como Bran. Él como cualquier muchacho de esta época creció con
la influencia de comics, videojuegos y series en donde aparecían personajes con
poderes especiales que los volvía únicos y famosos. Obviamente, Bran, como
todos los demás chicos de este siglo en algún momento soñaron con tener esa
clase de dones y bueno... Hacer lo que se supone que se pueda hacer con esos
poderes.
Sin embargo Bran, como los demás
chicos era tan aburridoramente común que quizás en ningún momento pensó que
podría ocurrirle lo que tanto anhelaba.
Es más lo único que lo “distinguía” era su talento, construido
por años, de ver, rebuscar y repetirse tanto producto relacionado con estos
temas que saliera al mercado. Con el paso del tiempo se había convertido en un
devorador de comics y todas esas cosas, y claro, así mismo había adquirido cierto
aspecto visual que lo estereotipaba: los clásicos anteojos, algo de acné (a pesar
de sus treinta y pico de años), pelo hirsuto algo descuidado, un poco de
sobrepeso, un ajuar repleto de prendas alusivas y algunos gadgets que
terminaban de identificarlo y darle algo de seguridad. Su llavero en forma de
sable de luz, correa con el logo de Batman, celular con carcaza de Wolverine
(en el que se desplegaban un par de garras en los costados después de accionar
un botón) y la infaltable billetera de Aquaman (en realidad no queda muy claro,
qué veía en un hombre – sirena capaz de hablar con bacalaos, pero era su héroe
favorito).
Así, grosso modo, Bran vivía su
día a día. Lunes de estrenos de series, martes de descarga y lectura de comics, miércoles
acompañado por sus series favoritas de sci-fi vintage, jueves de más comics y
viernes y fines de semana de mmorpg´s y juegos de video en general. Todo
entrecruzado con eternas madrugadas participando en cuanto foro o blog
encontrara sobre sus gustos.
De repente Boom, así fue como Bran terminó adquiriendo sus habilidades. Pero
creo que no queda muy claro de qué forma ni cuáles, cierto. Así que lo
tomaremos con más calma.
A lo largo de varios años en los
que Bran fue participando en miles de hilos, se comenzó a dar cuenta de que tenía
una especial capacidad de cagarle el final de todo a todos. Básicamente su
habilidad radicaba en una simple ecuación. Rapidez de Bran para consumir todo
tipo de productos + eficiencia para compartir sus opiniones, predicciones y
algunos contenidos = Los madrazos de muchos que sin querer queriendo terminaban
topándose con cuanta cosa había escrito nuestro protagonista.
Su “don” no era una gran inteligencia, ni un caudal infinito de dinero o súper
fuerza, ni una velocidad de carrera que superara sus lentos 4Km/h o cualquiera de esas cosas a las que estamos acostumbrados a
ver en la tv o en el cine. Simplemente era su capacidad de embarrarle el final
a todos. Por lo que sistemáticamente, Bran, fue siendo banneado de cuanto foro o
blog participaba. Claro está, para él esto supuso una gran frustración. Su “don”, era poco a poco aislado de la sociedad y si llegaba al punto de
que nadie pudiera leer o ver lo que él escribiera ya no seguiría siendo algo
especial.
Y he aquí el nacimiento de un
supervillano, o así lo pensó él durante unos segundos, no sabía muy bien qué
rol interpretaba en el asunto maniqueísta de la eterna lucha entre el bien y el
mal de los comics que leía o de los juegos que jugaba. Sin embargo, sabía que
tenía una misión y que su objetivo era spoilear todo, categóricamente todo. Y
así, sin más queridos amigos nació una nueva figura Spoilerman, encargado de sabotear todo lo que consumimos, buscando
por todos los medios de llegar a cada uno de nuestros hogares para contarnos
que va a pasar mucho antes de que lo podamos ver, leer u oír por nosotros mismos.
Atemorizándonos por cada link que abrimos, cada click que damos. Esto señores y
señoras, es una amenaza, una amenaza real, es asakl es bkjsd aajs asdajdkakj aksldjkalsdjkasdaccnmz zz xm s...
Instituto Psico-Neuótico para los muy muy locos.
Escrito 008/Paciente Bran Petterson.
Efectos después del consumo de LK-192
Efectos después del consumo de LK-192
Marito, creo que perdiste el rumbo en la mitad, el tono medio jocoso e informal del narrador creo que no combina bien con el cierre de la historia, es decir, que es una especie de autobiografía en 3ra persona, en general me gustó cómo lo planteaste, pero no como lo desarrollaste
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